De vez en cuando las compañías nos sorprenden con titulares relativos a las bondades del próximo dispositivo móvil que van a lanzar al mercado. Así, en varias ocasiones nos hemos desayunado con artículos sobre el primer teléfono ecológico. Pero lo cierto es que seguimos sin disponer de un estándar de certificación del desempeño ambiental de esta categoría de productos. Y que su contribución a la problemática relacionada con la generación de chatarra energética, por la vía de la obsolescencia programada, es cada vez más preocupante.

Por ello llama la atención y queremos compartir la iniciativa Phonebloks. Una propuesta que puede ayudar a resolver varios problemas relacionados con el uso de teléfonos inteligentes: desde permitir al usuario configurar el terminal a medida, atendiendo a sus requisitos específicos, hasta prolongar la vida útil del dispositivo previniendo la temida obsolescencia programada.

¿Cómo? Pues con un sistema modular: mediante bloques que se encajan en una base estandarizada y permiten añadir funcionalidades al teléfono. Cada parte es independiente, por lo que, en caso de avería, puede ser sustituida fácilmente por el usuario, que también puede elegir si necesita más espacio de almacenamiento o una cámara con mejores prestaciones. O prescindir de esta para disponer de un módulo que mejore o añada otra funcionalidad, como una batería de más capacidad.

El concepto revolucionaría un mercado acostumbrado a lanzar terminales que deben ser reemplazados periódicamente y movería el negocio a la fabricación de módulos atractivos para los usuarios. El modelo sería similar a una tienda de aplicaciones, pero aplicada a componentes específicos que permitiesen mejorar o actualizar las capacidades del teléfono móvil.

Quizá no acabaría definitivamente con el problema del consumo de materias primas y la generación de residuos asociados a la fabricación y desecho de teléfonos móviles, pero, la posibilidad de aumentar la memoria de almacenamiento y otras prestaciones sin necesidad de sustituir el dispositivo completo, reduciría significativamente el impacto asociado al negocio de los teléfonos inteligentes.

De momento, la idea no es más que un proyecto de Dave Hakkens. Necesita entusiastas que apoyen el concepto y animen a la industria a fabricar dispositivos que no estén tan amenazados por la obsolescencia programada como lo están los smartphones actuales. ¿Qué os parece? ¿Os haríais con un teléfono modular si tuvieseis la necesidad de reemplazar el vuestro?